Un símbolo religioso no se basa en creencia alguna, Y sólo donde hay una creencia hay error
(Ludwig Wittgenstein)
 
 
 

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BREVE VOCABULARIO FENOMENOLÓGICO DEL DEVOCIONARIO CATÓLICO ~ALBACETEÑO~

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Equipo de investigaciones de RUT

Una mirada fenomenológica ve las cosas con frescura y capacidad de sorpresa. Fenomenológica sería la mirada de un marciano, por ejemplo, si anduviera observando nuestro mundo, con sus costumbres y estructuras. En una época secularizada, los marcianos son muchos y no vienen siempre de muy lejos, a veces pertenecen al propio ámbito religioso. Nuestro Equipo de Investigaciones, retirado durante más de un año para preservar su independencia, alejar todo prejuicio y trabajar al margen de las inevitables comidillas del mundillo intelectual teológico de Albacete, ha elaborado un Vocabulario Fenomenológico de la religiosidad católica de nuestra tierra. Aquí les presentamos la primera entrega.

~A~

Aurora, rosario de la. De mañana, muy tempranico cuando aun no ha amanecido, los auroros de Peñas de San Pedro, vestidos con capas azules inician en la casa del cura, una ronda que les levará por todo el pueblo. Los cantos de esta ronda noctámbula son alabanzas a María. A nadie se le escapa que esta tradición, arraigada muy emotivamente en sus protagonistas, tiene que ver con el sol, la luz, el amanecer, contraposición a la noche y la oscuridad. Los que de esta manera y a estas horas cantan por las calles del pueblo dormido, quieren traer la luz del día nuevo (la Virgen del Rosario es llevada a hombros por las mujeres) y para ello despiertan a los vecinos, con la intención de unirlos a su esfuerzo por adelantar la claridad, ponerlos de parte de la luz frente al sueño y sus incontroladas criaturas. María, la vencedora del dragón que da a luz al sol de justicia es el mejor motivo para atraer el amanecer y empujar hacia atrás la oscuridad.

~D~

Difuntos, día de., mes de, misa de. Aunque (o precisamente por ello) el nuestro no es un Dios de muertos sino de vivos, los difuntos tienen en la tradición católica el privilegio de merecerse misas nominales, un día dedicado a todos ello y un mes muy marcado por su recuerdo. En el mes de Noviembre, cuando ya han terminado todas las tareas agrícolas de recolección (fecundidad) y la naturaleza comienza un ciclo de letargo y descanso (circularidad de la vida - muerte) quiere la devoción y su sanción litúrgica, ocupar el espíritu en la rememoración de los que han muerto. Mucha importancia tiene nombrar al que se recuerda y hacerlo públicamente. No falta en todas estas prácticas de reverencia a los difuntos, sentimientos de obligación familiar (estipendios), deuda (ofrendas en forma de flores o velas) o deber social (visita al cementerio) para con los que, sin estar de una forma presente o activa, forman parte de la vida cotidiana. Es gratitud y es miedo de no cumplir con un compromiso. Hay, por tanto, un remedo de prolongación de la vida por los honores y agasajos a quienes, por ser padres, hijos, hermanos..., pero sobre todo, por estar muertos, conocen ya la otra cara del umbral, en cuyas inmediaciones transcurre toda la vida, pero que solo traspasado en la expiración, se convierte en meta o en vertedero, eso, depende de la opción de cada uno.

~M~

Mayo, mes de. De María, evangélicamente, sabemos poco, destellos y palabras que nos hablan de una fe tan silenciosa como generosa y fecunda. Tal vez por esa imprecisión evangélica, valga decir historiográfica, la devoción de la Iglesia le dedica un lugar fundamental. El culto a la tierra y a la fecundidad no fue inventado ni por los judíos ni por los cristianos, aparece con el hombre y su sorpresa por el despertar y continuidad renovada de la vida. Las devociones a María desarrolladas en el mes de Mayo, parecen relacionarse con la intimidad entre el hombre y la Naturaleza. Una mujer es alabada y ensalzada cuando la tierra reverdece, las flores colorean el campo y las siembras apuntan frutos necesarios. Romerías, traslados de un santuario a otro lugar, novenas, rosarios, flores espirituales y otras formas religiosas que expresan en María la conveniente gratitud por la vida, redescubierta como milagro (virginidad).

~P~

Procesiones. Recorridos de una congregación religiosa tras una o varias imágenes de su devoción. Se hacen en una fecha determinada y, sobre todo, con un trayecto inalterable - salvo que los meteoros lo impidan - pues así lo manda la tradición que recuerda cuando y por donde ha de caminar la compaña. Amen de la necesidad de acercar lo sagrado a la vida cotidiana - calles, casas, y campos - las procesiones son la posibilidad de realizar una peregrinación sin por ello abandonar las ocupaciones, la familia y la propia vivienda. Las hay corriendo (la del Cristo del Sahuco, ya mencionada), a paso lento (la del silencio de Semana Santa) con intercambio de la imagen al llegar a un punto determinado (Virgen de los remedios, entre Fuensanta y la Roda). La imagen es portada por relevos libres o fijados (cuando existe cofradía). Cumplido el trayecto, satisfechas las posibles exigencias (un alto en el camino, bendición de los campos, encuentro de distintas imágenes...) al regresar al punto de partida algo más que un determinado recorrido ha ocurrido. Se ha revivido el necesario retorno de los tiempos y los ciclos de vida, y con la procesión el niño y el anciano han andado un paso más de esa otra marcha que es la vida y que vuelta a vuelta va llegando a su punto final que, quiere sin embargo la fe, sea comienzo de otra vida.

~R~

Ramos del Domingo de idem. Decía un buen hombre, que además era a la sazón obispo de Albacete, que las iglesias sólo se llenaban cuando se repartía algo de gañote: la ceniza del Miércoles que principia la Cuaresma; las velas de la Vigilia Pascual y los ramos del Domingo de idem. Además de ir ese día a la procesión y misa con alguna prenda nueva, porque "el que no estrena en Domingo de Ramos , se queda manco", todos los miembros de la congregación esperan encontrar provisiones suficientes de ramos de olivos en la puerta del templo parroquial. Esta avidez se debe a que, amén de servir para justificar la procesión que se hará con dichos ramos, luego hay que llevarlos a casa, también a la de los seres queridos que no han venido. Y en las casas, en puertas, ventans y balcones, los ramos serán una protección de la que no gozó, sin embargo, el que entre ellos entrara en Jersusalén una Pascua del año 30. Hay quien, cada vez que se cae una hoja del ramo del Domingo que comienza la Semana Santa, reza un Padrenuestro. Y en los pueblos, el ramo del año anterior, con los de otros pasados años, se guardan atados en las cámaras y atrojes, junto a las ñoras y las ristras de vencejos, ¡ea!

 
 
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