Un símbolo religioso no se basa en creencia alguna, Y sólo donde hay una creencia hay error
(Ludwig Wittgenstein)
 
 
 

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CREER EN DIOS ES PRÁCTICO

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Francisco Javier Avilés Jiménez

No hay nada más práctico que encontrar a Dios. Es decir, enamorarse rotundamente y sin ver atrás. Aquello de lo que te enamores, lo que arrebate tu imaginación, afectará a todo. Determinará lo que te haga levantar por la mañana, lo que harás con tus atardeceres, cómo pases tus fines semana, lo que leas, a quien conozcas, lo que te rompa el corazón y lo que te llene de asombro con alegría y agradecimiento. Enamórate, permanece enamorado, y esto lo decidirá todo (Pedro Arrupe)

Esta es la idea con la que Pedro Arrupe interpretaba el famoso “principio y fundamento” de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola.  Caemos en la cuenta de esta verdad, del carácter práctido de la fe cuando hacemos revisión o nos a preguntarnos por las actividades, los productos e impactos de nuestra acción social, y con ella, de toda nuestra pastoral que tiene en la acción social su mejor expresión de fe y caridad. Cuando Pedro Arrupe dice que creer en Dios es práctico está concretando el efecto vital e integral que tiene la fe cuando se vive como Jesús la vivió:

  • Práctico porque ilumina nuestras actividades
  • Práctico porque a través de dichas actividades produce el cambio de las personas y de la sociedad
  • Práctico porque dicho cambio supone un impacto que se incorpora al de la acción permanente de Dios que los cristianos llamamos Historia de Salvación y que el mismo Jesús llamaba: Reino de Dios

1.- Actividades

Caída la tarde, cuando se puso el sol, le fueron llevando a todos los que se encontraban mal y a los poseídos. La ciudad entera estaba congregada a la puerta. Curó a muchos de los que se encontraban mal con diversas enfermedades y expulsó muchos demonios y no les permitía decir quién era. Por la mañana, se levantó muy de madrugada y salió; se marchó al descampado y allí oraba. Simón fue tras él y también los que le acompañaban. Al encontrarlo le dijeron: Todo el mundo te busca. Él respondió: Vámonos a otra parte, a las poblaciones cercanas a predicar allí también, que para eso he salido. (Mc 1, 32 - 38)

El propio Jesús vivió enamorado, tanto que hasta por las noches se retiraba al descampado a orar y encontrar en su relación con Dios el sentido de lo que había hecho y por dónde iría la continuidad de su acción. Tal vez eran esos momentos los que conseguían que el tráfago de actividades no se convirtiera en un caos de activismo o en un pragmatismo: actuar sólo por los resultados, o por el éxito y la propia fama y prestigio. Y eso que antes del momento de la calma y la revisión, los encuentros, las acciones curativas y de enseñanza se habían sucedido sin descanso. Las actividades de la acción social cristiana han de saberse encuadrar dentro de un programa de humanización y de una mayor planificación histórica: la del Reino de Dios.

2.- Productos

Fue a su tierra, seguido de sus discípulos. Cuando llegó el día de precepto se puso a enseñar en la sinagoga, la mayoría al oírlo, se decía impresionada: ¿De dónde le vienen esas cosas? ¿Qué clase de saber le han comunicado a éste y qué portentos son estos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago y José, de Judas y Simón? Y ¿no están sus hermanas entre nosotros? Y se escandalizaban de Él. (Mc 6, 1- 3)

En los capítulos anteriores a esta reacción que produce Jesús en sus paisanos, el Maestro de Galilea, ha fortalecido la fe de sus discípulos en medio de la tormenta, ha curado a la hemorroísa y a la hija de Jairo. Palabra y salud, acompañamiento que da firmeza por dentro y por fuera, al espíritu y al cuerpo. Los productos de la acción social que es evangélica y evangelizadora, han de mejorar las condiciones de vida externas e interiores, físicas, económicas, sociales, culturales… pero también psicológicas, de ánimo y autoestima. Y cuando así es, el escándalo no es malo sino prenda de que esa acción viene de lejos y apunta más lejos todavía.

3.- Impactos

Como su fama se había extendido, llegó a oídos del rey Herodes. Unos decían: Juan Bautista ha resucitado de la muerte y las potencias actúan por su medio. Otros, en cambio, opinaban: Es Elías. Otros, por su parte, decían: Es un profeta comparable a los antiguos. Pero Herodes, al oírlo, decía: Aquél Juan a quien yo corté la cabeza, ha resucitado.  (Mc 6, 14 – 16)

El efecto último de la acción de Jesús, como de la de quienes en Él nos inspiramos, no se mide por el éxito o fracaso inmediato de los resultados, sino por el círculo de interpelación y concienciación que crea. El impacto de las actividades y los productos de nuestra acción social debiera medirse por su capacidad de generar nuevas y más profundas acciones.

ORACIÓN

Señor Jesús

el de la actividad frenética

que produce liberación y salud,

que devuelve a la persona su dignidad.

Te pedimos que veamos

y acojamos el impacto de salvación

que hay tras la fe y el amor

cuando se emplean con generosidad y pasión

en amar, acoger y liberar. Amén.

 
 
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