Encuentro cartas de Dios tiradas por la calle y su firma en cada una, y las dejo donde están porque sé que dondequiera que vaya otras llegarán puntualmente.
(Walt Whitman)
 
 
 

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ANDRÉS TORRES QUEIRUGA

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(1940)

ENTREVISTA

La presente entrevista tuvo lugar en el año 2007. Recientemente, en Febrero de 2012, la Comisión Episcopal para la doctrina de la Fe aprobó una Notificación en la que se advertía sobre la posible contradicción entre algunos aspectos de la teología de Andrés Torres Queiruga y la fe de la Iglesia. Los miembros de RUT no estamos de acuerdo con las afirmaciones de dicha Notificación y apoyamos plenamente la profunda y claficadora obra teológica de Torres Queiruga. A este respecto, en esta misma revista, en la sección ARTÍCULOS / TEOLOGÍA la entrada: "¿Queiruga bajo sospecha?"

¿En tu libro Recuperar la creación invitas a romper dualismos entre lo sagrado y lo profano, invitas a mirar al mundo con buenos ojos, pero aún así la Iglesia sigue sin asumir totalmente el fenómeno de la secularización, no crees que esto sería una buena oportunidad para crecer y madurar en la fe?

Esta es una idea que de hecho ha penetrado en la teología, el fenomeno de la secularización ha fecundado enormemente en la teología moderna porque podriamos decir fue la asunción consciente del cambio de cultura provocado por la realidad, lo cual nos ayudó a evitar por ejemplo un dualismo historia-más allá -aquel escapismo del que nos acusaba por ejemplo el marxismo no siempre con razón pero sí como alerta util-, por otro lado nos hizo estar más atento a las aportaciones que nos llegaban de la cultura, no vivir unicamente centrados en el mundo religioso, reconociendo que de esa profecía externa que es la cultura nos llegaban llamadas que eran necesario escuchar, como la tolerancia, el sentido de libertad en la democracia, en la igualdad de la mujer que representan en el fondo valores evangélicos y posiblemente con raíces evangélicas en la misma cultura pero que estaban sepultadas por una cierta rutina tradicional y que al recibirlas ahora desde fuera incluso en forma de ataque nos llaman al reencuentro con las propias raíces evangélicas.

Tu teología dialoga a fondo con la modernidad y con el proyecto ilustrado y con los siglos de historia que llevamos a las espaldas y los malos entendidos que hemos provocado también los cristianos sigue siendo una buena invitación este optimismo con el hombre y el mundo pero ¿que matizaciones habría que hacer a ese optimismo para no ser ingenuos a la vista de los muchos lugares donde el sufrimiento sigue existiendo hoy en nuestros días?

Lo primero es que mi teología no es ilustrada sino post-ilustrada es decir que yo lo que afirmo y cada vez me convence más es que la Ilustración introdujo un cambio de paradigma en la cultura que es necesario tener en cuenta para vivir la fe de una manera significativa, eficaz y actual. Esto no quiere decir que todo lo que ha aparecido, sobre todo al comienzo de la modernidad sea correcto. Es una llamada a abrir nuevos horizontes pero sabiendo que a la esencia misma de la Ilustración o acaso diríamos mejor de la modernidad pertenece su carácter autocrítico y de hecho en el tiempo que llevamos ya nos ha escarmentado de muchos optimismos ingenuos y por eso la segunda matización que quiero hacer es que yo no soy optimismta con respecto del hombre y tampoco soy pesimista, yo soy incurablemente optimista respecto de Dios. El Dios que nos ha descubierto Jesús, al ser un Dios esclusivamente amor y exclusivamente perdón, nos permite estar seguros en la fe que de Él sólo llega bien, sólo llega salvación. No quita el problema de nuestra recepción, nosotros al acoger este amor y este perdón podemos deformarlo, podemos cerrarnos a Él y de hecho muchísimas veces nos cerramos. En este sentido el Evangelio sigue siendo una llamada tan actual y crítica como lo ha sido siempre, unicamente que tenemos que traducir esa crítica en las coordenadas en las que nos toca vivir, igual que otras generaciones tuvieron que hacerlo igualmente.

Tus propuestas sobre la reformulación de la oración de petición son válidas y compartidas por el equipo de RUT, pero nos queda aún así la pregunta de si dicha oración surge más de la función expresiva del lenguaje -fruto de una situación de impotencia en quién las proclama- que de una función puramente pragmática, la cual tú criticas.

Sí, yo no ataco sin más la oración de petición porque se que en la historia ha ayudado a muchísima gente a tomar conciencia y contacto con experiencias profundas y también hoy a mucha gente sigue ayudándole. Simplemente digo que una vez que hoy -no critico el pasado- descubrimos que las distintas dimensiones del lenguaje con el influjo enorme que tiene sobre el espíritu humano necesitan ser profunda y cuidadosamente equilibradas para que no nos hagan daño y nos permitan sacar el mayor provecho posible entonces digo yo que: primero esa función expresiva se puede y se conserva mucho mejor en el nuevo tipo de oración que yo propongo y que creo que está emergiendo y segundo -y es lo principal- que se evitan muchos daños que resultan por lo menos hoy inevitables si se sigue practicando la oración de petición.

¿Por qué? Porque en la oración de petición incluso más allá de estar en contra de la intenciones expresas subjetivas del orante se producen efectos que pueden ser deletéreos y esos efectos al no depender de nuestra voluntad estan configurando la conciencia individual y la conciencia colectiva de la comunidad en el sentido de que cuando se instituye o se hace una oración de petición lo primero es poner a Dios fuera de nosotros, es un Dios que está alla; segundo que se cree -implicitamente no digo subjetivamente- que se obtiene la iniciativa de la compasión, de la atención a las necesidades de los demás y que por lo tanto implica que tu eres más bueno que Dios, implica -no lo pretendes- decirle a Dios que escuche, como si Él no estuviese atento antes que nosotros a las necesidades del prójimo y que tenga que dar como si no fuese misericordioso, etc. En cambio lo que se intenta ahora decir es que justamente al caer en la cuenta de que hay una necesidad fuera de nosotros o en nosotros, primero es Dios quién nos llama a descubrir esa necesidad, segundo que es Él, el compasivo, el amoroso, el misericordioso y que nos convoca a que colaboremos con Él para solucionar en la manera de lo posible ese problema. Y al hacerlo así no se pierde ninguno de los otros favores, ni de expresión de nuestra impotencia, no digamos ya de nuestra confianza de nuestro agradecimiento, de nuestro apoyarnos en Dios, de nuestro querer cultivar la confianza y la esperanza, etc... sino que justamente se le da la expresión directa y adecuada.

Yo a veces lo resumo todo diciendo que lo que le digamos a Dios sea verdad y esto sin perder ninguna dimensión de expresión y por supuesto que aquello que decimos este de acuerdo con el Dios que ha tomado la iniciativa absoluta del amor y que es el amor que sostiene todo nuestro posible acto.

Toda tu teología, y quizás en especial la de tu libro Recuperar la creación, esta empapada de la afirmación de que las realidades del mundo son autonomas; igualmente tu no estas de acuerdo con la conclusión de que esto supusiera una imagen de un Dios pasivo, ¿en que manera piensas entonces debemos entender la acción de Dios, de un Dios que respeta la autonomía del mundo?

Es una cuestión que por un lado no tiene clara la intuición de lo que es y que por otro lado resulta muy dificil de expresar conceptualmente y es que la idea de creación supera nuestra capacidad de concepción. Pero al menos tratando de captar por donde va nos damos cuenta de que la creación es esa acción infinitamente transitiva de Dios que hace que seamos. Por lo tanto es una acción continua, permanente de un Dios que es acto puro -esto lo decía la tradición- es un Dios siempre activo tratando de sacar siempre lo mejor de la criatura, Él hace que la criatura sea y Él trata de hacer que la criatura haga porque es un Dios que sustenta y promociona la libertad, jamás fuerza la libertad. Éste Dios supremamente activo lo que hace es potenciar, sostener a la criatura, sostener a la libertad para que esta apoyada en la acción amorosa de Dios, sea capaz de sacar de sí lo más posible. Por lo tanto lejos de ser un Dios pasivo es el Dios que nunca descansa, que está siempre atento, que está siempre volcado activamente en apoyar, potenciar y vivificar nuestro ser para que nosotros vivamos nuestra vida y ejerzamos nuestra libertad siempre desde esa experiencia radical que nos hace creadores a nosotros, co-creadores con Dios, colaboradores suyos en el trabajo de su proyecto.

En cuanto al diálogo entre las religiones, afirmas de éstas que todas son reveladas pero ¿crees que hay una revelación más plena en el cristianismo?

Si Dios es creador de todo hombre y mujer, Dios está presente desde el comienzo de la historia en todo hombre y en toda mujer por lo tanto en todo núcleo humano, en toda tribu y en toda cultura y en la medida en que hay religión quiere decir que los hombres y mujeres han captado esta presencia de Dios; en este sentido todas las religiones son verdaderas porque son la captación de la presencia autentica, reveladora y salvadora de Dios, ahora bien todo lo que se realiza en la historia, todo es desigual, no por parte de Dios que nos ama a todos igual sin medida sino por la parte de nuestra recepción, de nuestra capacidad de asimilarlo.

Y así como en cada religión hay un proceso de maduración, de mayor profundización y por eso en toda religión hay autocorrecciones, hay movimientos proféticos que intentan eliminar abusos y hacer avances -lo vemos por ejemplo en la historia de la Biblia en la que hubo un camino enorme donde había hasta sacrificios humanos, exterminio de otros pueblos, miedo a Dios porque en parte se fue corrigiendo y profundizando en la captación y la expresión de la revelación de Dios y lo mismo sucede en la pluralidad de las religiones: No todos captan con la misma pureza y con la misma profundidad la presencia amorosa de Dios. Incluso los pluralistas más radicales hablan sólo del pluralismo de la grandes religiones con lo cual están diciendo que hay otras religiones que por lo que sea no han alcanzado una conciencia tan universal y tan profunda. En este sentido yo creo -y cuando digo creo es una fe apoyada en razones históricas- que la captación de Dios en la tradición bíblica en cuanto culmina en Jesús de Nazaret ha alcanzado cotas que no excluyen para la verdad de las demás, pero que llegan a unas claves fundamentales y a una configuración unitaria en la predicación, vida y resurrección de Jesús de Nazaret que realmente suponen una culminación que yo creo además insuperable porque una vez que se ha comprendido que Dios es puro amor y perdón incodicional y que la única ley es el amor y el servicio no tenemos a dónde ir más allá sino tratar de asimilarlo y realizarlo poco a poco en nuestra vida. En este sentido yo me considero cristiano porque creo que en el conjunto, en la configuración unitaria se ha alcanzado algo irrevasable. Lo que no implica que no haya aspectos y dimensiones que nosotros no tengamos y debamos aprender de otras religiones porque en definitiva lo que cualquier religión empezando por la nuestra descubre no le pertenece a esa religión, pertenece a todos, porque es el Dios de todos y yo caigo en la cuenta de que Dios es Padre y Madre y de que Dios es perdón cayendo en la cuenta que lo es para todo hombre y mujer, no más para mí que para los otros. Buscar aquí rivalidades o competencias sería ridiculo y si Dios pertence también a los demás todo lo demás me pertenece también a mí; de ahí que el diálogo entre las religiones sea un diálogo verdadero, donde todos podemos aprender de todos, aunque en esto lo llamó yo un pluralismo disimétrico, todas son verdad, todas llevan a Dios pero los caminos al ser distintos alcanzan distintos níveles de profundidad.

Defiendes una moral autónoma, que surge de dentro de la persona ¿que habría que decir ante el hecho de que sí encontramos algunas máximas en la acción de Jesús como nos muestran los evangelios, el Jesús que se acerca al oprimido, a la pecadora,...? ¿en que manera perfila la autonomía este seguimiento de Jesús?

Cuando se habla de moral hay que distinguir distintos níveles, hay un primer nivel que es primero que sale a flote que nos dice cuales son las pautas morales y en que consisten; en este sentido si las pautas morales son aquellas pautas de vivencia y de conducta que nos ayudan como individuos en sociedad, como hombres y mujeres a vivir de la manera más humana posible, en este sentido de contenido de la moral yo digo que es autónoma, en cuanto que es una tarea que tenemos descubrir los humanos analizando la realidad de los distintos tipos de conducta para escoger y detectar aquellos tipos que nos ayudan a acertar con los más humano y en este sentido yo me atrevo a afirmar que una moral creyente y una moral atea en principio no tienen porque ser distintas en cuanto a los contenidos conductuales. Luego hay otro nivel de como se vivencia y de como se fundamenta últimamente la moral, porque yo puedo saber esto es lo correcto para la humanidad pero no me da la gana porque me molesto; la motivación última por la que yo cuando veo que algo es bueno me decido a hacerlo aunque me cueste aquí ya puede cambiar porque si yo me siento criatura de Dios siento que Dios me llama desde su amor creador a portarme de esta manera yo lo vivo entonces como comunión con Él, incluso como obediencia a su amor y eso me da animo a seguir la moral y además me siento apoyado por su compañía y por su gracia. Por lo tanto aunque los contenidos sean los mismos la manera de vivirlos tiene un colorido religioso que en el fondo ya lo decía Kant que la religión consistía en vivir las pautas morales como preceptos divinos.

Después habría que decir que Jesús no habla a nivel moral, Jesús habla a nivel religioso a nivel de actitudes profundas ante Dios y desde Dios también ante los demás y ante el mundo. En este sentido indudablemente que la actitud de Jesús resulta iluminadora para descubrir pautas de conducta moral que nos pueden ayudar; es lo que se dice tecnicamente que una cosa es el contexto de descubrimiento y otra el contexto de fundamentación. La actitud de Jesús de que nos convoca a sentirnos hijos a acompañarnos por Dios y sentirnos hermanos de todos crea un contexto en el que con mucha facilidad intuitivamente percibo que debo tratar al otro como igual, que no debo discriminar a nadie, que tengo que tratar a todos con tolerancia. Pero una vez que yo quiero traducir eso al nivel moral para hablar por ejemplo con gente que no crea tengo que ver que eso tiene una fundamentación en las pautas de conducta y en las consecuencias para la convivencia humana, por lo tanto puedo descubrirlo desde el punto de vista religioso pero a la hora de razonarlo en un contexto cultural o laico tengo que dar razones morales. Pero el modo de hablar de Jesús no es en principio moral sino religioso por ejemplo las bienaventuranzas no es un código moral, es una manera de situarte en el mundo ante el problema de la injusticia y ante el problema de la pobreza, del sufrimiento pues lo que dice es que Dios está a tu lado.

En tu libro Recuperar la creación citas a Marcel Légaut, los que participamos en esta revista estamos interesados en su persona, que crees que aporta su figura a la espiritualidad del siglo XX?

Me alegra que me preguntes por M. Legaut, yo de vez en cuando acudo a Legaut para orar con él y he llegado a la conclusión de que es una de los cristianos, de las mentes de este siglo que me resultan más lúcidas para hacer la traducción de una autentica espiritualidad cristiana en el contexto del mundo actual reconociendo la autonomía humana, la necesidad de una maduración humana, posiblemente el hecho de ser laico -el laico que ha tenido además la oportunidad de cultivar la teología y de dedicar una atención muy intensa y autentica a la espiritualidad- le hace descubrir aspectos del cristianismo que no se descubren facilmente desde la teología académica, de hecho a mi me da pena cuando aparece en la obra de V. Balthasar y que éste casi le desprecia y cuando tiene un diálogo con un teólogo -por lo demás muy sensible- F. Barrillon, éste en el fondo no capta lo que hay de novedad y de autenticidad evangélica en lo que presenta y trata de expresar M. Legaut; esto me da una pena enorme que el teólogo si estuviera más atento al laico, al hombre espiritual que está detectando desde la sensibilidad actual valores evangélicos, saldría ganando mucho el teologo y saldría ganando mucho la teología. Yo desde luego me siento en una sintonía enorme, creo que mi teología le gustaría mucho a Legaut si la conociese y yo desde luego me siento muy fecundado por él, por su espiritualidad y por su manera de concebir a Dios.

Y para acabar, valóranos el panorama teológico actual en España ¿Como lo ves?

Yo creo que a raíz del Concilio ha habido un renacimiento extraordinario de la teología, no es que haya habido obras que hayan abierto grandes caminos, pero ciertamente nos hemos puesto al día con sensibilidad, con libertad, con valentía e incluso se ha hecho un podo de puente, de resonador en Europa con la teología de la Liberación. Pero en este momento hay que reconocer un cierto silenciamiento, incluso yo diría un cierto miedo que tanto censura a los teologos y que se expresan no demasiado bien. Cuando además hay bastantes teólogos que de alguna manera han sido callados y que tienen que hablar un poco desde los márgenes, a veces incluso desde la filosofía de la religión para poder hacerlo con más libertad. Tal es es así que yo creo que en este momento en España como puente de diálogo entre religión y cultura, la filosofía de la religión está teniendo un papel importante.

 
 
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